Sus recuerdos - Sus impresiones
En víspera de celebrarse las bodas de oro del Cuerpo de Bomberos de Santiago, nos dirijimos a la casa habitación de don Justo Pastor Vargas, único sobreviviente de esa pléyade ilustre y benemérita que hace 50 años echara las bases y fundara esta institución en nuestra capital.
El señor Vargas habita una casa de aspecto solariego en la tercera cuadra de la calle Santa Rosa. Después de ser introducidos y de esperar un momento, en una alegre salita, sentimos los pasos del ilustre anciano, que llega y nos saluda amablemente, iluminada su cara venerable con una sonrisa de satisfacción y de bondad.
Esplicado el objeto de nuestra visita, se dispuso amablemente a satisfacer nuestras preguntas:
¿Cuál ha sido su mayor impresión durante estos cincuenta años transcurridos?
- Durante mi vida bomberil, comenzó el señor Vargas, una de las más fuertes impresiones que he recibido, la más horrenda tal vez, fue el año 1891, en el incendio del Diario El Independiente.
Cuando llegué las llamas, abrasando el edificio, ocupaban toda la calle y lamian los edificios del frente. Semejaba a un mar de fuego, cuyas llamas formaban, con el fuerte viento reinante, un tétrico oleaje.
Los chorros de agua se evaporaban y esto naturalmente, me aterrorizó.
Este incendio consumió más de una manzana de valiosos edificios y si mal no recuerdo, estalló el 4 de Junio, a las 3 de la madrugada.
Entre los edificios quemados figura el que ocupaba el sitio donde está el Banco Santiago, casa de la señotra Blanco Viel,etc.
Llegué de los primeros al lugar amagado y las enormes proporciones que él tomó se debieron al fuerte viento reinante, el que produjo una verdadera lluvia de fuego en los alrededores.
Las brasas o trozos de madera encendidos llegaron hasta la Plaza de Armas tapaban las canales de los tejados, cubrían las mangueras y calentaban el agua dentro de ellas.
Trabajamos desde las 3 de la mañana hasta la 1 172 de la noche del día siguiente.
Yo no tomé más alimento , prosiguió el señor Vargas, cuya fisonomía se avivaba con los recuerdos, que un beef-steak que lo compartí con César Frigerio bombero en aquella época. A pesar que el Dr Ugarte, amigo mio que vivía vecino al incendio, me llamaba para que fuese a almorzar.
El viento se tranquilizó a las 5 de la mañana, causa que favoreció el trabajo de aislamiento hecho por los bomberos; de lo contrario hubiese cundido desproporcionadamente.
- Y el incendio de la Compañía, le tocó en suerte, o más bien dicho en desgracia presenciarlo?
Tanto, que me dejó medio enfermo por las fuertes impresiones experimentadas. Y esta fue kla primera impresión, que felizmente nos introdujo a darle vida al que hoy es potente Cuerpo de Bomberos.
Ella me duró mucho tiempo y, por efecto de los nervios, cada vez que avisaban los incendios, sentía una sensación como si estuviera cortado,empleando una palabra vulgar.
Y ustedes señor, se imaginaron que el Cuerpo alcanzaría a los 50 años de existencia?. Siempre lo he creido, nos contestó el señor Vargascon un acento de profunda confianza y seguridad.
A qué edad ingresó Ud. a él le preguntamos
- Tenía 19 años cuando se organizó y por cariño a don José Besa, ya que era comerciante yo en ese tiempo, me quedé en la 1a. , siendo uno de los voluntarios más jóvenes.
Teniente 1° en aquella época era Luis Rodríguez Velasco y todos eran hombres ya, pero estábamos iluminados por un entusiasmo tal, que m patrón José Benito Velasco y yo, cerrábamos el almacén para asistir a los actos de servicio.
Tan grande era el entusiasmo, continuó febrilmente nuestro entrevistado, que para el bombardeo de Valparaíso se encontraba enfermo en los baños de Cauquenes un bombero muy entusiasta, Pedro S. Tómola, italiano, y cuando recibió la noticia que el Cuerpo iba a trasladarse a prestar sus servicios al vecino puerto, se vino en el primer tren de carga que pasó y llegó a la Estación Central, atado de cara, en los momentos precisos que el Cuerpo iba a partir.
Resultado, que se resfrió con el duro trabajo a que se nos sometió y de regreso, el bueno de Tómola murió, pasando desapercibido este hecho heroíco que les cito, para probarles que el entusiasmo de antaño no tiene nada que envidiarle al actual.
- Que opinión tiene Ud. del estado en que se encuentra hoy día el Cuerpo de Bomberos?